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¿Un día soleado o un día lluvioso?

 

 

 

 

 

 

 

Una amiga en Facebook hizo la pregunta: ¿Qué prefieres, un día soleado o un día lluvioso?  Me es difícil poder decidir entre una cosa o la otra…

La verdad es que, ¡me encanta esta época del año!  Mis visitas matinales al jardín son más refrescantes y maravillosas después de una noche de lluvia. Todo parece nuevo y vivo.  Uso el agua lluvia que se acumuló en el recipiente que dejé en el jardín para ese propósito, rociar mis tillandsias y regar con ella las plantas que están cubiertas de la intemperie. Todo se ve más frondoso, verde y floreciente. Sin duda, disfruto esas mañanas al máximo. Ahhh, pero también disfruto los días soleados. Sentir el calor del sol abrazándome y, cuando es posible, hasta poder darme un bronceado natural – especialmente en la playa. La sensación del sol en mi piel es tan vívida que hasta siento escalofríos al sólo estar pensando en ello. Ya ven, ¡me es difícil escoger una época favorita!

Creo que lo anterior es debido a que he vivido en tantos lugares y experimentado tantos diferentes climas, que he aprendido a disfrutar la variedad. Viví en Tapachula, Chiapas, una de las ciudades más calientes de México y en Toluca de Lerdo, Estado de México, en donde jugábamos con nieve en diciembre y hacíamos muñecos de hielo cuando granizaba. Siempre traté de enseñarle a mis hijos a encontrar contentamiento en el momento que Dios les permitía vivir y a no desear lo que no se tenía. Traté de enseñarles apreciar el sol cuando no había lluvia y a jugar en la lluvia cuando no había sol (literalmente lo hicimos en más de una ocasión). Creo que al enseñarlo a mis hijos, trataba de aprender la lección yo misma.

¿Qué prefieres, un día soleado o un día lluvioso? ¡Ambos!

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